Se trata de una talla escultórica realizada en mármol de Carrara, de 174 centímetros de altura (sin la base), reproducida mediante el sistema de sacado de puntos directamente del original de Miguel Ángel, que se conserva en la basílica de San Pedro del Vaticano, y que ha sido finalizada por un segundo procedimeinto de talla directa.
Es poco lo que hemos logrado saber acerca de su procedencia, puesto que los archivos de la parroquia de Santiago, donde se encontraba, fueron destruidos, y tampoco se ha hallado la firma del autor al completo en la escultura; tan sólo se puede leer "querceta", en el extremo posterior izquierdo de la base del modelo.
Esta talla se presentó por primera vez en público en el Salón de Arte de Bolonia de 1930, donde fue galardonada con el primer premio de escultura.
Entre los asistentes a la exposición se encontraba el cónsul de España en Bolonia, Don Manuel Martínez-Carrasco Reyes Almansa y Almansa, quien, junto a sus hermanos Miguel, Antonio y José María, realiza el proyecto de adquisición de esta obra de arte y el traslado de la misma a Guadix -su querida ciudad natal-, para ser ubicada en una capilla habilitada exclusivamente para tal fin en la iglesia parroquial de Santiago -donde actualmente recibe culto el Sagrado Corazón de Jesús-.
En el año 1936 fue brutalmente destruida, durante la Guerra Civil Española, y sus restos permanecieron apartados en un lateral del templo.
En el transcurso de unas obras realizadas en 1970, se trasladaron los restos de la escultura al patio contiguo a la iglesia, momento en el que se pierden algunos fragmentos confundidos con escombros. Los restos conservados constituyeron el único material disponible para proceder a la restauración de la obra.
En la experiencia artística de la ejecución de una copia (por otra mano distinta de la del autor original) o una réplica (por el mismo autor del original), no se puede perseguir la exactitud, a menos que se proceda de un modo escuetamente mecánico; ahora bien, sí se puede alcanzar la fidelidad al original, calando hasta lo más profundo en el espíritu de la obra.
En el caso de Miguel Ángel, el medio mecánico queda descartado por principio en el conjunto de toda su actividad escultórica, ya que a este artista se le reconoce por su procedimiento de talla directa. En este modo de proceder ante un bloque de mármol es donde se halla la clave para que Guil acceda a su posición de "artista puente" entre el autor del original y el de la copia. Es decir, que paritendo de las escasas referencias señaladas por el autor de la copia realizada en 1930, quién utilizó el sitema de sacado de puntos con medición ortogonal, Guil ejecutó un trabajo de reposición de más de un 35% del total de la obra, empleando el método de talla directa. Este alto porcentaje de piedra repuesta abarcaba ampliamente el contrapposto de las figuras (parte esencial de la estética de la escultura, por la que el conjunto transmite todo el movimiento y armonía de la composición).
El criterio a seguir en la recuperación de esta obra de arte fue el de la reposición íntegra de todos los fragmentos desaparecidos, volviéndolos a tallar en mármol de Carrara, así como la recolocación de todas las piezas originales que se logró encontrar.
El encargo de esta dificilísima empresa fue concebido como acto de profunda devoción, la cual viene a simbolizar el triunfo sobre uno de los horrores de la Guerra Civil Española. Por otra parte, la calidad de la talla era de tal magnidtud que resultaba casi inconcebible resignarla a la categoría de resto arqueológico cercenado y víctima de la barbarie.
El lunes 9 de abril del año 2001, a las cuatro de la tarde, se procedió al traslado de los restos de la escultura al taller de la artista, donde se elaboró una ficha técnica del estado de su deterioro y el recuento de las piezas encontradas, que habrían de ser colocadas cabalmente una por una en su lugar, con objeto de devolver a esta preciosa talla todo su esplendor.
El resultado final del complicado proceso de restauración de esta obra de arte, se puede contemplar desde el 14 de diciembre de 2001 en el interior de la catedral de Guadix.